jueves, 18 de junio de 2009

Una industria con formación aún en pañales.

Videojuegos. Un sector jugoso, apetitoso, lleno de oportunidades de negocio y un montón de "porquéhaceres". Quedan muchas cosas por hacer, por probar, por experimentar. Es complicado avanzar en una industria que, de repente, da tantísimo dinero, mueve millones de euros por proyecto, y sale más rentable que el cine y la música juntos.

Decenas de modelos de negocio, aparentemente rentables. Centenares de plataformas para las que desarrollar (si entramos en telefonía móvil, un jaleo). Y una carencia muy, muy importante: la formación.

Todos los días aprendes algo, eso es cierto. Y, aunque la formación más valiosa es la propia experiencia, tener una oportunidad para adquirirla resulta complicado. Porque no existe nada suficientemente específico para preparar a un profesional en "lo que se le viene encima". Y es que hacer videojuegos resulta cada día algo más complicado: los productos tienen que ser "potentes", grandes gráficos, novedosos, competitivos... Piden mucho, pero no forman en prácticamente nada.

Es cierto que existen carreras que rozan por aproximación algunas áreas del desarrollo de juegos, como puede ser la informática. Pero nadie te prepara para, por ejemplo, ser un buen diseñador de juego. De hecho, la mayoría de la gente no tiene claro ni en qué consiste este puesto.

Algunos compañeros de profesión ejercen como profesores en universidades, intentando aportar su granito de arena y enseñar todo lo posible. Pero no hay financiación para cursos específicos (y no digamos ya para una carrera universitaria, que es lo que se necesita).

Hay miles de cursos de prometedor temario donde, supuestamente, sales preparado para hacer tú sólo un juego. Pero no. La realidad no es esa. O te especializas en un departamento, o nunca vas a hacer un juego profesional, con la calidad que ello exige. Por eso hacen falta cursos más potentes y concretos (programación de juegos, diseño de juegos, arte de juegos, sonido de videojuegos), y todos por separado, sin mezclar, y sin contaminar. Porque, aunque es muy importante tener al menos nociones de las demás áreas, el plantear la formación así implica dejar de lado muchas horas para profundizar en lo que te va a caer encima cuando entres, si tienes algo de suerte, en el mundillo profesional.

España es, además, una excepción. Y no por excepcional-positivo, sino porque logra desmarcarse además como uno de los países, sino el que más, refuerza el no-respeto por sus profesionales del videojuego. Cuando sales fuera y recibes comentarios, te das cuenta de que tu trabajo vale, de que tus metodologías y resultados funcionan. Entonces, abres los ojos y ves que eres un profesional, y estás al nivel de gente que creías inaccesible. Eres serio, trabajador... Y claro, la gente no vuelve a España. Somos poquitos los que queremos cambiar esto, y luchamos todos los días por quitarnos estas etiquetas que nos ponen. Pero tendrá que cambiar algún día. Porque esto se va de las manos, demasiado como para seguir siendo un trabajo de "frikis", en España. Cada día se consumen más las ganas de seguir aquí, y gana fuerza el salir fuera, más teniendo en cuenta ofertas de trabajo que llegan día tras día.

Hace un tiempo una compañera de animación, con unos cuantos premios por su trabajo, comentaba que "la gente cree que es mejor quedarse en España porque aquí se vive mejor; pero eso es algo completamente irreal y que ves cuando sales fuera". Gran frase. Así que me la apunto y va directa al saquito de "opciones para salir fuera".

Cruzaremos los dedos y veremos qué pasa en adelante con la industria española. Yo, por ahora, sigo dando toda la caña que me dejan. Así que tú, amigo lector, haz lo mismo. Así conseguirás, como mínimo, aprender un montón de cosas interesantes; y, como máximo, cumplir tus sueños.

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