miércoles, 1 de julio de 2009

Su tabaco, gracias.

"Fue un placer trabajar con usted, pero a partir de ahora prescindiremos de sus servicios".

Frases como esta a menudo se repiten, y más con ese fantasma llamado crisis que amenaza las puertas de todas las empresas. Si, además, hablamos de un sector tan "de segunda" como es el de los videojuegos, más todavía.

Hace unas semanas sesenta y tres compañeros acabaron en la calle. Cierta empresa del norte cerró, dejándoles en la calle sin mayor explicación que un "hasta luego, gracias".

Muchas licencias, muchos triple A en producción, y mucho renombre a nivel europeo, para que de repente uno de esos que "controlan los euros" diga "basta" y todo se quede en la calle.

¿Es justo eso? ¿Es justo que por una mala gestión del capital, una mala elección (casi siempre por no escuchar a los compañeros), o símplemente mala suerte ocurran estas cosas? No.

Dinero hay, sí, y más que nunca. Porque en ningún momento los videojuegos generaron tantísimo. Pero el miedo, supuesto miedo, hace de la crisis una herramienta especialmente interesante para esa gente que no puede de otra forma justificar ajustes en la plantilla y que, en lugar de luchar por sacar a su gente adelante (que de esos jefes también hay, y doy fe de ello), optan por engrosar su saca con el símbolo del euro y agradecer el esfuerzo y la ilusión con una frase robótica, de las de plantilla prefabricada, o de máquina de tabaco.

Está usted despedido = Su tabaco, gracias.

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