Es curioso. En un mundo donde la información está al alcance de la mano, y donde las nuevas tecnologías están a la orden del día, siguen cumpliéndose viejos clichés. Algunos tan antiguos como la vida misma. Algunos, como la resistencia al cambio o el miedo a lo desconocido. Y es que, aunque es natural al ser humano el sentir miedo ante algo que no conoce, aún hoy mucha gente se escuda en pobres y obsoletos conceptos para mostrar esa fuerza en contra de la corriente (a veces, del sentido común más bien).
Hablando con un compañero de trabajo, ilustrador senior y de reconocido prestigio a nivel internacional, hoy volví a pensar en ese "¿por qué?" que tantas y tantas veces sirve como pregunta recurrente ante este tipo de cosas.
El caso es que estábamos comentando la edición especial de Gears of War 2, un juego con un estilo propio muy marcado y reconocible. En la edición especial de coleccionista trae un librito con ilustraciones, que era de lo que hablábamos, justo cuando surgió la pregunta del millón: ¿y tú no haces este tipo de cosas para videojuegos? Su respuesta fue que hacía un par de años le habían ofrecido algo del estilo, y que había dicho que no, sin pensarlo. Sin pensarlo, porque eso supone cierto riesgo de que no te vayan a ofrecer nunca más cómics, que es donde se puede sacar buena rentabilidad (vamos, pasta). Porque resulta que, igual que en otros campos, ilustrar para videojuegos sigue siendo algo "de segunda" y puede, digamos, "condenarte" a no volver a hacer proyectos "importantes" como cómics. Muchas comillas, ¿verdad?
En otra ocasión, hablando con un compañero de 3D, dijo que "él no se rebajaría a hacer modelado en bajo número de polígonos para videojuegos, porque le parecía demasiado cutre". Me quedé mirándole unos segundos, aún con la marca del bofetón psicológico que acababa de darme, como representante de todo el mundo de los videojuegos profesionales, y ni siquiera le respondí.
Igual que la Ingeniería Informática no está considerada como tal (ingeniería) por ciertas carreras más "clásicas", igual que Internet parece sacada del culo del demonio para destruir a la humanidad, los videojuegos siguen siendo "de segunda". Y, aunque la gente involucrada de mucha importancia a vivir su trabajo, a ese puntito de gusto por tu trabajo esencial que aportas día a día, y pueda parecer algo muy poco importante (recordaré aquí la tan conocida frase de: "ah, entonces si te dedicas a los videojuegos te pagan por jugar todo el día, ¿no?), lo cierto es que se trata de un mundo terriblemente complejo: productores, jefes de proyecto, campañas masivas de marketing, prensa especializada, desarrollo de tecnologías específicas (que luego el resto de la humanidad tiene el placer de disfrutar, eso sí, sin poner ni una pega, como ocurre con el Blue-Ray), diseñadores que se empollan los documentos que haga falta, fotógrafos, ilustradores, programadores de muy, muy alto nivel... Y cantidad de perfiles que quedan por mencionar (perdónenme los esenciales téster, por ejemplo).
No, señor@s. El mundo de los videojuegos, al igual que otros ejemplos, es tan merecedor del respeto profesional y el reconocimiento cultural como lo son otras artes, como la animación, la ilustración, o la filosofía. Resistirse a estudiar esta nueva forma es perderse algo que puede y tiene mucho que aportar a la sociedad actual, y que ya sólo en cifras multiplica los beneficios que da la música y la industria del cine al completo.
Si tú, que lees este blog, conoces a gente con esta mentalidad, no te crispes los nervios. Sencillamente estarás hablando con alguien que probablemente sienta miedo. Ese miedo a lo desconocido que, aunque seguro que disfrute con su consola o PC en casa jugando, se niega a ver como el resultado de un trabajo serio y profesional.
En muchos países empieza a verse todo esto de forma más natural, pero en España, por citar un ejemplo cercano, todos los dedicados a estas cosas seguimos siendo profesionales (que a veces ni nos consideran como tales) "de segunda", o más baja categoría. No, no se respeta. Si no se hace por el trabajo, que al menos miren las cifras. Porque ahí, los resultados son aplastantemente positivos. ¿Apostamos?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Amén.
ResponderEliminarPero mi impresión es que el camino de evolución normal de un campo tecnológico (videojuegos) que aún siendo sigue joven (pese a sus 30 y tantos tacos).
Hasta hace unos pocos años no se ha producido la gran expansión de mercado. Hasta el año pasado las empresas no se han dado cuenta de la máquina de imprimir dinero que se estaba fraguando en forma de entretenimiento digital.
Cuando surgieron los comics, la gente no daba un duro por ellos, y trabajar dibujando comics seguro que era un trabajo de segunda respecto a otros ilustradores.
Eventualmente las tornas cambiaran. Y también las mentalidades y percepción del gran público respecto a la industria de los videojuegos. Aunque en España como siempre y para mantener las buenas costumbres, tardará más en calar que en el resto del mundo.
Mis dos centavos.